Teletrabajo en tiempos de contingencia: visión desde Colombia
03/04/2020
Por Eliana Benavides Fonnegra
Teletrabajo en tiempos de contingencia: visión desde Colombia

Las crisis, movimientos sociales, epidemias o desastres naturales suelen convertirse en aceleradores de cambio en el ritmo de vida de la sociedad y sus prioridades. Por regla general, las situaciones difíciles retan la estrategia de las organizaciones y en ocasiones llegan cargadas también de decisiones con las cuales no se está aún muy familiarizado o que no se habían contemplado como opción viable en el corto plazo.

En este sentido, la emergencia que se vive a nivel mundial por el coronavirus (Covid-19) podría modificar entre otros aspectos, las dinámicas laborales de un gran número de empresas. La necesidad urgente e inaplazable de distanciamiento social y las medidas de cuarentena establecidas en Colombia y otros países latinoamericanos han obligado a las empresas a dirigir sus esfuerzos hacia la implementación del trabajo remoto en sus colaboradores para poder continuar con la operación de sus negocios en tiempos de crisis.

Sin embargo, si vemos el vaso medio lleno, esta puede ser una oportunidad para que el teletrabajo se instale de manera permanente y sostenida en el tiempo; no solo con el fin de sobrellevar nuevas contingencias, sino para obtener los múltiples beneficios económicos, sociales y ambientales que conlleva.

En Colombia, el teletrabajo se encuentra definido como: "una forma de organización laboral, que consiste en el desempeño de actividades remuneradas o prestación de servicios a terceros utilizando como soporte las tecnologías de la información y comunicación -TIC- para el contacto entre el trabajador y la empresa, sin requerirse la presencia física del trabajador en un sitio especifico de trabajo". (Artículo 2, Ley 1221 de 2008).

De acuerdo con el IV Estudio de Penetración del Teletrabajo en Empresas Colombianas, liderado por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), en el país se multiplicó por cuatro el número de teletrabajadores pasando de 31.553 en 2012 a 122.278 en 2018; siendo Bogotá y Medellín las ciudades con más personas que laboran bajo esta modalidad. De igual manera, el número de empresas que reportaron implementar procesos de teletrabajo alcanzó las 12.912 en 2018.

Aunque el crecimiento del teletrabajo en Colombia ha sido sostenido, su alcance todavía es muy bajo en comparación con otros países de la región. Como ejemplo de ello, Argentina cuenta con dos millones de teletrabajadores y Brasil supera los 7,5 millones de trabajadores a distancia. (Informe sobre el Estado del Teletrabajo en América Latina y el Caribe 2017)

El Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), a través de su Libro Blanco. El ABC del teletrabajo en Colombia señala que esta modalidad de empleo representa mayores ingresos y crecimiento para las organizaciones gracias al aumento en la productividad y a la reducción de costos fijos. Así mismo indica que el rendimiento y la calidad de vida de los trabajadores mejoran significativamente y se incentiva el trabajo en equipo. Aporta a la reducción de la huella de carbono, los índices de contaminación y los niveles de tráfico en las ciudades. Además impulsa el uso y apropiación de las nuevas tecnologías.

Esto último, es uno de los aspectos más importantes a la hora de formalizar el teletrabajo, ya que definir la infraestructura y plataformas tecnológicas adecuadas y acordes a las necesidades particulares de las empresas es imprescindible para el logro de los objetivos. Dichos desarrollos tecnológicos digitales deben estar orientados a que sea posible operar desde cualquier dispositivo, garantizar redes seguras y optimizar la ejecución de las actividades del negocio.

Hay que tener presente que la adopción del teletrabajo no se limita sólo a la incursión de nuevas tecnologías, las empresas también deben abordar otros dos grandes retos sin los cuales no sería posible llevar con éxito este modelo:

1) Gestión del cambio en la cultura organizacional, que abarca desde sus formas de hacer hasta sus formas de evaluar, priorizando en resultados, cumplimiento de metas y manejo del tiempo; bajo dinámicas laborales que fortalezcan la confianza, la colaboración, la comunicación y la autonomía.

2) Revisar y ajustar la política jurídica, legal y tributaria que regula el teletrabajo en el país a las condiciones de la empresa en cuanto a horarios, remuneraciones, riesgos laborales y cumplimiento.

En conclusión, las organizaciones que le dediquen el tiempo y los recursos necesarios a diseñar y ejecutar una estrategia amplia y juiciosa en torno a espacios de trabajo digitales con modalidades flexibles y a distancia contarán con herramientas suficientes para reaccionar de manera ágil, veloz y eficiente frente a entornos sociales impredecibles como el actual. Porque lo único constante en este mundo es el cambio.

Eliana Benavides Fonnegra
Comunicadora Social, Especialista en Economía y Desarrollo Social