La lucha de Colombia para reactivar su tejido productivo
06/05/2020
Por Eliana Benavides Fonnegra
Colombia y América Latina ante un futuro incierto por cuenta del Coronavirus

Muchos expertos coinciden en afirmar que estamos próximos a enfrentar una de las crisis económicas más fuertes de la historia reciente. Sin embargo, también se hace complejo cuantificar con certeza el impacto definitivo del Coronavirus, pues ello dependerá en gran medida de la magnitud que alcance y su prolongación en el tiempo. Hoy cualquier proyección es posible dentro del mar de supuestos e incertidumbre en el que nos movemos al no tener claridad sobre el rumbo que podría tomar la pandemia; con un ingrediente adicional y sin precedentes: todos los países están entrando en desaceleración al mismo tiempo y todos los renglones de la economía se están viendo afectados al mismo tiempo.

A medida que el Coronavirus se propaga por Colombia y los demás países de la región, su caracterización como crisis sanitaria, económica y social se hace cada día más evidente. La pandemia no solo ha traído consigo grandes desafíos en materia de salud pública, donde las autoridades han tenido que tomar medidas de contención como el distanciamiento social, el cese de actividades y la cuarentena obligatoria para aplanar la curva de contagio; sino que estas decisiones han frenado casi en seco el sistema productivo, poniendo en riesgo el empleo y la generación de ingresos de millones de personas.

Según las más recientes estimaciones, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que la economía global se contraerá un 3% en 2020, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (Cepal), prevé una contracción regional promedio del 5,3% y en Colombia Fedesarrollo calcula una caía del PIB entre el 2,7% y el 7,9%.

Por un lado, la pandemia del Coronavirus impacta las economías de América Latina a través de cinco factores externos: reducción del comercio internacional, caída en los precios de productos primarios, mayor aversión al riesgo y volatilidad del mercado financiero mundial, menor demanda de servicios turísticos y reducción de las remesas. Y a nivel interno el choque se da por el efecto directo de las medidas de contención sobre la producción de muchas industrias, la actividad económica, el empleo y los ingresos.

Para mitigar los efectos sociales y económicos surgidos durante la etapa inicial de la crisis, en Colombia se han expedido una serie de políticas orientadas a incrementar la disponibilidad de recursos públicos para el sector de la salud, proteger la fuerza laboral y el ingreso de los hogares, así como impedir el desplome del sector empresarial, evitar una crisis de liquidez y mantener la confianza en el sistema financiero.

Durante las cinco semanas de cuarentena total y obligatoria en el país -que inició el 24 de marzo-, y luego de hacerse efectivo el cierre de las fronteras terrestres, fluviales y marítimas y la restricción del tráfico aéreo, se mantuvieron activos solo algunos sectores esenciales, tales como la prestación de servicios públicos, de salud, bancarios y de seguridad, la producción y adquisición de alimentos, bebidas y medicamentos, y parte del sector textil para la elaboración atuendos de bioseguridad y de otras industrias indispensables para el funcionamiento de la sociedad. Siendo la construcción, el comercio, el transporte, la hotelería, el turismo, los restaurantes y los servicios de entretenimiento, los mayormente afectados por las medidas de distanciamiento social.

Teniendo como base esta primera etapa de cuarentena, Fedesarrollo calcula que la tasa de desempleo en Colombia podría ubicarse entre un 16,3% y 20,5% en 2020. Los hogares ya están sufriendo pérdidas considerables en materia de ingreso laboral, lo cual se traduce en un choque de demanda creciente en la medida en que el desempleo aumente, con impactos desfavorables sobre el consumo.

A partir del 27 de abril Colombia inicia una nueva fase en medio de la pandemia del Coronavirus, el Gobierno Nacional extendió la cuarentena hasta el próximo 11 de mayo, y puso en marcha una estrategia para reabrir de manera gradual y controlada la economía nacional comenzando con el sector de la construcción y la manufactura, que podrán retomar sus actividades comprometiéndose a cumplir con protocolos de bioseguridad que garanticen la salud de los trabajadores.

Dependiendo de los resultados que se obtengan, de las cifras oficiales que empiecen a surgir sobre el dinamismo de la economía y el rumbo que tome la pandemia, se podrá ir determinando con mayor precisión qué tan profunda será la crisis para Colombia. Por ahora estamos sintiendo su fuerte impacto inicial, y la salida de la crisis dependerá de la fortaleza de cada país, sus instituciones, las empresas, la ciudadanía y las decisiones que se tomen. El reto que tenemos en medio de la coyuntura es comenzar a evaluar qué cambios serán necesarios para optimizar el sistema productivo y reducir las brechas de desigualdad social dentro del nuevo panorama mundial que podría estar surgiendo.

Eliana Benavides Fonnegra
Comunicadora Social, Especialista en Economía y Desarrollo Social