El impacto de la pandemia en el trabajo remoto

25/03/2021
Por Axesor

A poco más de un año de la aparición del COVID-19, la sociedad ha tenido que adaptarse a las nuevas condiciones derivadas de la pandemia, y el mercado laboral no es la excepción. Las medidas de confinamiento y distanciamiento físico, indispensables para frenar el avance del virus, fueron claves para el posicionamiento del trabajo remoto, una modalidad que ha sido determinante en la difícil tarea de mantener la continuidad operativa y, al mismo tiempo, resguardar la salud de los trabajadores.

En ese sentido, las empresas tuvieron que reconfigurar muchos de sus procesos e implementar nuevos liderazgos y herramientas tecnológicas que, finalmente, aceleraron su transformación digital y, con ello, la llegada del teletrabajo.

Entendiendo las nuevas condiciones del mercado laboral, los profesionales han aprendido cómo teletrabajar de manera eficiente, hasta el punto de que se estima que la cifra de trabajadores desempeñándose bajo esta modalidad de manera permanente se duplicará durante 2021.

¿Qué sigue entonces?

A más de un año del comienzo de la crisis sanitaria, buena parte de las organizaciones se han convencido de las ventajas del teletrabajo. Incluso algunas, especialmente aquellas de base tecnológica, tomaron la decisión de migrar su modelo laboral a uno completamente remoto. Sin embargo, otras lo han adoptado de manera parcial y algunas, por la naturaleza de sus actividades, han tenido que mantenerse bajo la modalidad tradicional.

Es de esperar que los diferentes tipos de teletrabajo sigan transformando a las empresas del futuro, manteniendo el equilibrio entre flexibilidad y productividad. De hecho, se espera que para el 2025, el 70% de los trabajadores se desempeñará de manera remota por lo menos 5 días al mes. Al fin y al cabo, se trata de la mejor opción para que las empresas puedan seguir operando al tiempo que protegen la integridad de sus colaboradores.

Resiliencia: adaptarse es el único camino posible

Al respecto, y según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Europa 4 de cada 10 personas comenzaron a trabajar de manera remota a raíz de la pandemia, dando cuenta de cómo las organizaciones y su fuerza laboral han tenido que adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.

La crisis sanitaria representa una instancia de transformación para muchas organizaciones que, a la luz de los desafíos, han tenido que modificar sus esquemas laborales y procesos cotidianos para mantenerse competitivas. En definitiva, la resiliencia constituye la clave para que las compañías puedan enfrentar un escenario tan complejo como el actual, adaptándose a las nuevas condiciones del mercado para garantizar su continuidad.

Estado del teletrabajo a nivel global

Aunque el teletrabajo ha tenido un papel protagónico a nivel global, su estado y nivel de penetración varía dependiendo de cada país. Por ejemplo, en Colombia esta modalidad ya estaba regulada antes de la pandemia por la Ley 1221 de 2008, siendo de carácter permanente o habitual. Sin embargo, ante la crisis sanitaria surgió la figura de “trabajo en casa” (o trabajo remoto), la cual tiene un carácter “ocasional, temporal y excepcional”, según lo establecido en la Circular 041 de 2020. En ese sentido, y según el Ministerio del Trabajo, “se estima que más de 6 millones de personas hacen uso en este momento de la figura de trabajo en casa”.

En el caso de Perú, los puestos que en alguna medida se desarrollan bajo la modalidad de teletrabajo pasaron de 1.840 en el 2019 a más de 169.000 en mayo del 2020.

En lo que a Chile respecta, y según un informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en septiembre del 2020 “uno de cada cuatro trabajadores (25,5%) realizó labores a distancia o bajo la modalidad de teletrabajo. Esta modalidad de trabajo se concentra en los trabajadores de los sectores de enseñanza (80,6%), suministro de electricidad y gas (55,9%), información y comunicaciones (53,0%) y actividades financieras y de seguros (50,3%)”.

En Portugal, el Gobierno decretó que esta modalidad es de carácter obligatorio, siempre que las empresas estén en condiciones de implementarla, por lo que es necesario que los trabajadores tengan las condiciones para ello y se adapten a esta nueva forma de trabajo.

En España, el teletrabajo se encontraba regulado de forma genérica, sin embargo, tras esta crisis se ha creado un nuevo marco jurídico focalizado en dicho tema. Con tal fin, se aprueba el Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, de trabajo a distancia, con el objetivo de “proporcionar una regulación suficiente, transversal e integrada en una norma sustantiva única que dé respuestas a diversas necesidades”.
 

En cuanto al futuro del teletrabajo, el mercado laboral comenzará a adaptarse a jornadas laborales más flexibles, pudiendo implementar modelos híbridos en los que se combine la presencialidad con el trabajo en remoto. Esto junto con la transformación digital y el desarrollo tecnológico en general, sienta las bases para una mayor eficiencia en las organizaciones.

En definitiva, la pandemia ha supuesto la aceleración e implantación de esta forma de trabajo que ya estaba en camino y que ha revolucionado el panorama laboral, brindando beneficios tanto a las empresas como a los empleados.