Cómo ha afectado la Covid al riesgo de liquidez en Colombia
13/04/2021
Por Axesor

La región de América Latina y el Caribe es la más golpeada del mundo en cuanto a desarrollo por la crisis de la COVID-19. Así lo afirma la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) en su Balance Preliminar de las Economías de la Región, donde ya calculaba que el PIB disminuiría un 7,7% en 2020, una caída superior a la de la media europea (7%). Los pronósticos de crecimiento en la economía para 2021 también beneficiarían a Europa (4,7%) frente a América Latina (3,7%), unas noticias que, aunque positivas, no son suficientes para recuperar los niveles de actividad económica pre-pandemia del año 2019.

Concretamente en Colombia, el Banco Central estima en sus últimas Perspectivas Económicas Mundiales que la actividad económica regional irá creciendo a medida que se flexibilicen las iniciativas para aliviar los efectos de la pandemia, se reciban y distribuyan más vacunas, se estabilicen los precios de los productos básicos y esenciales y mejoren las condiciones externas. Así, el crecimiento de la economía colombiana puede llegar al 4,9% respaldado por la demanda interna.

En este contexto, donde las medidas adoptadas para contener el virus y salvar vidas detuvieron el funcionamiento de la economía, monitorear el riesgo de crédito se ha vuelto fundamental para preservar la estabilidad del sistema financiero de un país. Meses después, con el levantamiento de los cierres y la reanudación de los negocios, las instituciones crediticias se enfrentan a un entorno nuevo y desconocido en el que deben evaluar y supervisar el riesgo crediticio con una visibilidad y un acceso a datos de fiabilidad limitada.

Actualmente, la incertidumbre está marcada por la crisis de la COVID-19. En Colombia, los establecimientos de crédito encaran la emergencia sanitaria con sólidos niveles de solvencia y liquidez, aunque tal y como avisa El Reporte de Estabilidad Financiera del primer semestre de 2020 del Banco de la República de Colombia, el reciente crecimiento del crédito se convierte en una vulnerabilidad importante para el sistema financiero, en la medida en que un cambio inesperado en las condiciones macroeconómicas podría desencadenar la materialización del riesgo de crédito.

Evolución del riesgo país en Colombia durante la pandemia

La pandemia ha contribuido en gran medida a la variación del riesgo país en Colombia, el baremo que mide la incertidumbre asociada a la inversión en un país, y más concretamente al grado en que esa incertidumbre puede provocar pérdidas a los inversores. Según los últimos indicadores, Colombia llegó a la cifra más alta al principio de la pandemia, cuando el 16 de marzo de 2020 la prima de riesgo llegó a los 807 puntos básicos, cifra que se repitió con la entrada en vigor de la cuarentena obligatoria en todo el país.

Durante los meses posteriores, hubo una tendencia a la baja pese a la extensión de la cuarentena obligatoria durante un mes hasta el 30 de junio, periodo en el que se permitió la reactivación de 43 actividades establecidas por el Gobierno de Iván Duque. Esta relajación de las medidas contribuyó a que en junio el riesgo país de Colombia descendiera alcanzando los 273 puntos según los últimos indicadores.

Pasados los meses más duros de la pandemia, nos enfocamos en el año actual. La evolución de la recuperación económica y la consolidación fiscal tienen gran importancia a la hora de realizar una perspectiva crediticia de Colombia en el medio plazo. Para ello, una vez se supere el punto más crítico de la crisis sanitaria, el país se enfrenta al reto de adoptar una serie de reformas dirigidas a fortalecer la base de ingresos tributarios para hacer frente al aumento en las necesidades del gasto producido por la pandemia, y en desarrollar políticas que incentiven la productividad y el crecimiento potencial.

El 15 de marzo de 2021, el Comité de Coordinación y Seguimiento al Sistema Financiero estableció en sus últimas conclusiones que “el riesgo de crédito mantiene una adecuada y proactiva gestión frente a los comportamientos de los vencimientos en los diferentes portafolios de crédito”. Según este informe, se está realizando una constitución de provisiones consistente teniendo en cuenta los deterioros actuales y potenciales de la cartera.

Con estas medidas, Colombia puede volver a sumergirse en el complejo proceso de recuperar un perfil crediticio sólido que le permita mantener el grado de inversión previo a la crisis de la COVID-19, y para ello la calificación soberana es un elemento imprescindible en el camino de recuperación de los próximos años.